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Sugerencias para la práctica

Algunas orientaciones sencillas para practicar con más claridad, seguridad y atención desde el primer día.

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Si estás empezando

No tienes que saber yoga para venir a yoga

Llegar por primera vez a una clase puede generar algunas dudas: qué tengo que llevar, si podré seguir el ritmo, si soy suficientemente flexible o qué hago si no entiendo una postura.

La respuesta es bastante sencilla: ven tal como estás. No necesitas conocer las posturas, hablar sánscrito ni saber cómo funciona una clase. Para eso precisamente vienes.

Tu trabajo al principio no es hacerlo bien. Es empezar a conocer el método.
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Antes de la clase

Lo práctico también ayuda

No necesitas preparar gran cosa. Cuatro detalles sencillos harán que llegues con más comodidad y que la clase pueda comenzar sin prisas.

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Ropa cómoda

Utiliza ropa que te permita moverte con libertad. No necesitas una indumentaria especial para practicar yoga.

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Esterilla y toalla

En el centro disponemos de esterillas. Si utilizas una de ellas, trae una toalla para colocar encima. También puedes venir con tu propia colchoneta.

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Estómago ligero

Evita una comida abundante justo antes de la clase. Practicar dejando algo de tiempo después de comer suele resultar bastante más cómodo.

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Llega con tiempo

Unos minutos de margen te permiten cambiar de ritmo, preparar tu sitio y empezar la práctica junto al resto del grupo.

Conviene saberlo

Tres cosas que no necesitas traer a clase

No hace falta

Ser flexible

La flexibilidad no es un requisito para empezar. Cada persona parte de un cuerpo, una historia y unas posibilidades diferentes.

No hace falta

Seguirlo todo

Puedes parar, observar y volver a incorporarte. Perder una postura no significa perder la clase.

No hace falta

Mirar al de al lado

Una postura no tiene que parecerse a la de otra persona. El yoga no es una exhibición ni una competición.

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Durante la práctica

Tu cuerpo tiene voto

El profesor propone la práctica. Tú sigues siendo quien está dentro de tu cuerpo.

Esfuerzo sí. Forzar, no.

Una postura puede representar un desafío sin convertirse en una lucha. Busca un punto en el que exista trabajo y puedas seguir respirando y prestando atención.

Adaptar no es hacer menos

Bloques, cinturones, cojines, sillas y agarraderas forman parte de la práctica cuando hacen falta. Las agarraderas pueden ser especialmente útiles cuando necesitamos descargar o proteger las muñecas en posturas de apoyo.

Descansar también es practicar

Si necesitas detenerte, hazlo. Aprender a reconocer cuándo continuar y cuándo descansar forma parte de desarrollar una práctica propia.

Cuéntanos lo que necesitamos saber

Si tienes dolor, una lesión, una intervención reciente o cualquier circunstancia que pueda afectar a la práctica, coméntaselo al profesor antes de comenzar.

Nuestra manera de enseñar

La técnica está al servicio de la salud

En INSSAI trabajamos con mucha precisión la pedagogía de las posturas. Hay zonas del cuerpo que en yoga reciben cargas repetidas —como muñecas, hombros, rodillas o columna— y merece la pena aprender cómo colocar apoyos, repartir esfuerzos y utilizar el material. La salud está por delante de cualquier exhibición o malabarismo físico.

Respiración

La respiración también te dice cómo estás practicando

Siempre que sea posible, respira por la nariz de una manera tranquila y natural.

Si una postura o una técnica altera demasiado tu respiración, recupera primero una respiración libre y cómoda. A partir de ahí puedes continuar.

No conviertas la respiración en otra cosa que tengas que hacer perfectamente.

En Vinyasa

El profesor puede indicar cuándo inspirar y cuándo espirar. Al principio quizá no puedas seguir siempre ese ritmo. Respira a tu manera y continúa aprendiendo la secuencia. La coordinación llegará con la práctica.

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El profesor y el grupo

Algunas cosas también se hablan

Indicaciones y ajustes

Durante la clase el profesor puede darte indicaciones para ayudarte a comprender una postura, encontrar una adaptación o practicar con mayor precisión.

El contacto requiere tu permiso

Algunas indicaciones pueden incluir un ajuste manual. Siempre puedes indicar que prefieres recibir únicamente instrucciones verbales.

Si necesitas salir antes

Coméntaselo al profesor al comenzar la clase. Por el bienestar del grupo, procura que las salidas anticipadas sean algo puntual y no una forma habitual de terminar la práctica.

Pregunta

Si algo no entiendes, una postura te produce dudas o necesitas otra opción, pregunta. No tienes que adivinar qué hacer.

Con el tiempo

La práctica empieza a enseñarte cuando vuelves

Una clase puede sentarte estupendamente. La continuidad permite algo diferente: observar cambios, reconocer patrones y entender mejor cómo responde tu cuerpo a lo largo del tiempo.

Si te interesa profundizar en algún aspecto del yoga, filosofía, respiración o práctica personal, puedes pedirnos recomendaciones de lectura o materiales.

No hace falta practicar de manera extraordinaria. Hace falta volver.

También puedes trabajar de forma individual

A veces una clase particular puede sumar mucho

Si en algún momento de tu recorrido quieres revisar técnicamente una postura, comprender mejor una dificultad, supervisar tu manera de practicar o profundizar en un aspecto concreto, puedes consultarnos. Podemos organizar una sesión individual adaptada exactamente a lo que necesites trabajar.

Y una última cosa

Practica desde donde estás

Habrá días en los que te sentirás ligero y otros en los que el cuerpo tendrá menos ganas de negociar. Habrá posturas fáciles, difíciles y algunas que sencillamente hoy no tocan.

La práctica no consiste en llegar a una forma. Consiste en aprender a estar presente mientras haces el camino.

Antes de seguir

Si todavía no has pasado por Ajustes del centro, te recomendamos echarle un vistazo. Allí encontrarás información importante sobre el funcionamiento cotidiano de la escuela.