Ser flexible
La flexibilidad no es un requisito para empezar. Cada persona parte de un cuerpo, una historia y unas posibilidades diferentes.
Zona alumnos
Algunas orientaciones sencillas para practicar con más claridad, seguridad y atención desde el primer día.
Si estás empezando
Llegar por primera vez a una clase puede generar algunas dudas: qué tengo que llevar, si podré seguir el ritmo, si soy suficientemente flexible o qué hago si no entiendo una postura.
La respuesta es bastante sencilla: ven tal como estás. No necesitas conocer las posturas, hablar sánscrito ni saber cómo funciona una clase. Para eso precisamente vienes.
Antes de la clase
No necesitas preparar gran cosa. Cuatro detalles sencillos harán que llegues con más comodidad y que la clase pueda comenzar sin prisas.
Utiliza ropa que te permita moverte con libertad. No necesitas una indumentaria especial para practicar yoga.
En el centro disponemos de esterillas. Si utilizas una de ellas, trae una toalla para colocar encima. También puedes venir con tu propia colchoneta.
Evita una comida abundante justo antes de la clase. Practicar dejando algo de tiempo después de comer suele resultar bastante más cómodo.
Unos minutos de margen te permiten cambiar de ritmo, preparar tu sitio y empezar la práctica junto al resto del grupo.
Conviene saberlo
La flexibilidad no es un requisito para empezar. Cada persona parte de un cuerpo, una historia y unas posibilidades diferentes.
Puedes parar, observar y volver a incorporarte. Perder una postura no significa perder la clase.
Una postura no tiene que parecerse a la de otra persona. El yoga no es una exhibición ni una competición.
Durante la práctica
El profesor propone la práctica. Tú sigues siendo quien está dentro de tu cuerpo.
Una postura puede representar un desafío sin convertirse en una lucha. Busca un punto en el que exista trabajo y puedas seguir respirando y prestando atención.
Bloques, cinturones, cojines, sillas y agarraderas forman parte de la práctica cuando hacen falta. Las agarraderas pueden ser especialmente útiles cuando necesitamos descargar o proteger las muñecas en posturas de apoyo.
Si necesitas detenerte, hazlo. Aprender a reconocer cuándo continuar y cuándo descansar forma parte de desarrollar una práctica propia.
Si tienes dolor, una lesión, una intervención reciente o cualquier circunstancia que pueda afectar a la práctica, coméntaselo al profesor antes de comenzar.
En INSSAI trabajamos con mucha precisión la pedagogía de las posturas. Hay zonas del cuerpo que en yoga reciben cargas repetidas —como muñecas, hombros, rodillas o columna— y merece la pena aprender cómo colocar apoyos, repartir esfuerzos y utilizar el material. La salud está por delante de cualquier exhibición o malabarismo físico.
Respiración
Siempre que sea posible, respira por la nariz de una manera tranquila y natural.
Si una postura o una técnica altera demasiado tu respiración, recupera primero una respiración libre y cómoda. A partir de ahí puedes continuar.
No conviertas la respiración en otra cosa que tengas que hacer perfectamente.
El profesor puede indicar cuándo inspirar y cuándo espirar. Al principio quizá no puedas seguir siempre ese ritmo. Respira a tu manera y continúa aprendiendo la secuencia. La coordinación llegará con la práctica.
El profesor y el grupo
Durante la clase el profesor puede darte indicaciones para ayudarte a comprender una postura, encontrar una adaptación o practicar con mayor precisión.
Algunas indicaciones pueden incluir un ajuste manual. Siempre puedes indicar que prefieres recibir únicamente instrucciones verbales.
Coméntaselo al profesor al comenzar la clase. Por el bienestar del grupo, procura que las salidas anticipadas sean algo puntual y no una forma habitual de terminar la práctica.
Si algo no entiendes, una postura te produce dudas o necesitas otra opción, pregunta. No tienes que adivinar qué hacer.
Con el tiempo
Una clase puede sentarte estupendamente. La continuidad permite algo diferente: observar cambios, reconocer patrones y entender mejor cómo responde tu cuerpo a lo largo del tiempo.
Si te interesa profundizar en algún aspecto del yoga, filosofía, respiración o práctica personal, puedes pedirnos recomendaciones de lectura o materiales.
No hace falta practicar de manera extraordinaria. Hace falta volver.
Si en algún momento de tu recorrido quieres revisar técnicamente una postura, comprender mejor una dificultad, supervisar tu manera de practicar o profundizar en un aspecto concreto, puedes consultarnos. Podemos organizar una sesión individual adaptada exactamente a lo que necesites trabajar.
Y una última cosa
Habrá días en los que te sentirás ligero y otros en los que el cuerpo tendrá menos ganas de negociar. Habrá posturas fáciles, difíciles y algunas que sencillamente hoy no tocan.
La práctica no consiste en llegar a una forma. Consiste en aprender a estar presente mientras haces el camino.
Si todavía no has pasado por Ajustes del centro, te recomendamos echarle un vistazo. Allí encontrarás información importante sobre el funcionamiento cotidiano de la escuela.
