El equipo

INSSAI · CENTRO DE YOGA ESPECIALIZADO

EQUIPO PROFESIONAL

Fran

Profesor de Yoga y Meditación

Hola, soy Fran, director del centro.

Después de 30 años como profesor de yoga continuo apasionado e ilusionado en transmitir el yoga de una forma cercana, con un método claro y práctico que proporcione útiles herramientas para vivir la cotidianidad con más salud y bienestar.

Es importante para mí que cada alumno que llega a la Escuela encuentre en nuestro centro un lugar de paz, una Escuela para aprender y un equipo de profesores bien formados con calidad humana.

Abajo te presento a mi equipo de profesionales aunque si antes quieres conocerme un poco más

Carolina

Profesora de Yoga

Con Carolina tendrás clases de yoga ordenadas y una atención individualizada.

Layla

Profesora de Yoga

Con Layla disfrutarás de clases frescas llenas de aventura e inspiración.

Isabel

Secretaría

Con Isabel estarás siempre acompañada en tus necesidades administrativas.

María José

Terapeuta Integrativa

María José te ofrece la oportunidad de dar un salto en tu desarrollo personal.

Irene

Técnico Superior en Dietética

Con Irene podrás realizar nutricionalmente un trabajo individualizado.

Profesores y terapeutas comprometidos

Además de un equipo profesional con experiencia y avalado con titulaciones reconocidas por las diferentes Escuelas formativas, nos consideramos ante todo un equipo humano cuya labor es ponernos al servicio de la enseñanza para transmitir cercanía, acompañamiento y proponer soluciones.

Practicante de yoga y de meditación.
Profesor en ambos métodos con más de 30 años de experiencia.
Terapeuta gestalt e instructor de mindfulness.
Director de INSSAI CENTRO DE YOGA.
Durante 12 años Formador de profesores de yoga.

Formado en diferentes Escuelas de la tradición propongo un yoga preciso, respetuoso y equilibrado. Me gusta enseñar yoga con una mirada actualizada en la realidad del día a día, es decir, llevar la práctica como actitud de vida a nuestros quehaceres cotidianos, con nuestras familias, amigos, compañeros, vecinos, etc...

Tengo edad suficiente como para haber aprendido que la vida es un camino de celebración y que los tropezones no son más que posibilidades enmascaradas para encontrar nuevos recursos y oportunidades.
No me interesa cuantas veces me pueda caer en un charco sino la prontitud con la que me seco la ropa.

Aprendí que el miedo es una trampa, que el orgullo me aleja de lo que amo, que la responsabilidad es un ejercicio de madurez, que el conocimiento se aprende y la sabiduría se obtiene, que la honestidad es un activo, que la sencillez es mi camino a conquistar, que cuando me siento solo, asustado, triste o frustrado, sostengo el dedo que apunta hacia fuera para hacerme responsable y, que para reconocer la abundancia y la grandeza en mi vida necesito cultivar la gratitud.